La democracia es al mismo tiempo medio y fin.
Es el medio para la lucha por el socialismo y es la forma de realización del socialismo
(Eduard Bernstein)

11 septiembre 2009

El debate sobre la prostitución

Desde que el diario El País sacara a la luz las ya conocidas imágenes de las prostitutas que ofrecen sus servicios sexuales en plena vía pública en la ciudad de Barcelona, se ha reabierto un debate que ya viene de lejos, un debate que aparece y se esconde intermitentemente de la atención pública y de la mirada de los medios de comunicación.

Ahora estamos en uno de esos momentos álgidos en los que se debate públicamente la cuestión y se confrontan las posibles soluciones. ¿Prohibir o regular? Parece que hay que dar una opinión, posicionarse por una de las dos opciones. Y en este tema, pese a la mucha reflexión a las muchas conversaciones tenidas sobre el tema y a la cantidad de puntos de vista contrastados, he de decir que no tengo una opinión concreta.

A las dos opciones, la de prohibir y la de regular el ejercicio de la prostitución les veo serias contraindicaciones (de fondo unas, en cuanto a su aplicación otras)

La primera, que prohibir la prostitución sería algo prácticamente imposible. Por algo llaman a ese el oficio más antiguo del mundo, dicen que siempre ha existido y que posiblemente seguirá existiendo por aquello de la oferta y la demanda, aunque lamentablemente ahora no estemos hablando de objetos, de materiales o de fardos para el comercio. Estamos hablando de personas.

Ese sería el argumento principal de los llamados "abolicionistas": que la prostitución es en verdad una forma evidente de esclavitud, de dominación y poder donde además entran en juego redes de tráfico y explotación humanas, redes en ocasiones también vinculadas al mundo de las armas y las drogas y que granjean pingües beneficios a proxenetas y mafiosos.

Prohibir la prostitución en nombre de la dignidad humana de los ejercientes, quienes son siempre el eslabón más débil y maltratado de esa cadena sería un argumento abolicionista. Estoy de acuerdo con el fondo del mismo, me siento cerca de este planteamiento. ¿Pero prohibir la prostitución -sin más, sin políticas ulteriores de "reinserción" o de oportunidades- no criminalizaría a las personas que, en definitiva consiguen vivir gracias a ese, su trabajo? Ardua cuestión.

En cuanto a la regulación, permitiría -teóricamente- una mejora en las condiciones laborales de estas personas así como en las condiciones sanitarias, permitiría facilitar el ejercicio de esta actividad en lugares acondicionados y apropiados, lejos de los vecindarios y, sacándose del oscurantismo de la alegalidad este ejercicio profesional, se desbrozaría -también teóricamente- ese oscuro trasfondo mafioso, de presiones, mentiras y falsas promesas que empujan a los (generalmente "las") más débiles a esta telaraña de difícil salida.

Pero con la regulación vendría la asunción explícita de la prostitución como algo normal, con lo que ello implica. Sería como asumir de facto que las relaciones desiguales de poder abusivo y sumisión, que la violencia, la objetivización del cuerpo y la compra-venta del mismo forman parte integrante de nuestra sinapsis cultural y valorativa como sociedad. "Regular la prostitución es legitimar la esclavitud" es otro de los argumentos abolicionistas. Argumento reforzado por el dato de que sólo el 10% de las personas que ejercen la prostitución lo hacen voluntariamente. Este dato revela que la aplastante mayoría de los que han de recurrir a este mundo lo hacen o bien obligado por las redes del proxenetismo o bien por no tener -esto es lo lamentable- un medio digno de vida al tratarse en su mayoría, de inmigrantes y personas del ámbito de la marginación.

El debate está servido y queda en este blog, abierto a vuestras aportaciones. ¿Qué opináis vosotros?

10 Valiosas Opiniones:

snake dijo...

Vaya, me ha sorprendo que falta el principal argumento, que es irrebatible:

La autopropiedad: yo soy el único dueño de mi mismo, por lo que haré lo que quiera con mi cuerpo.

Ningún individuo, ni el Estado, tienen derecho a decirme que hacer con él.

Podrás pensar: ¡que pesado éste, siempre con la misma historia!

Pero por eso me sorprende que no lo hayas incluido en tu reflexión.

XD

Por supuesto, con lo que si que hay que hablar es con las personas y mafias que obligan a mujeres a prostituirse. Eso si es delictivo.

Anónimo dijo...

Dentro de juvnetudes y del partido, tendríamos que tener una postura delimitada sobre esto, que nunca llegamos a una posición común.

Anónimo dijo...

Creo que a eso quisimos una vez en el congreso de jsm, fuimos incapaces de llegar a una disposición en común. Y luego lo olvidamos...

Ismael García Ávalos dijo...

Sin duda, es un tema muy importante y bastante interesante desde el punto de vista moral.

Lamentáblemente, con lo más ambicioso en la materia que contamos hasta ahora en España, es con ordenanzas municipales que buscan trasladar el problema a zonas menos transitadas (extraradios, polígonos industriales, etc) o, diréctamente, a otros municipios...
Es evidente que eso no soluciona el problema.

Creo que a cualquier persona progresista le repele la existencia de la esclavitud sexual. Pero si vamos a tratar el tema debemos hacerlo de forma realista y serena, no desde el corazón.

Por desgracia, la prostitución mueve millones y millones de euros, genera empleos directos e indirectos a personas que, si bien en su momento accedieron a ellos por no poder aspirar a algo digno, ahora ganan sumas de dinero que no ganarían ni de lejos en un empleo legal. Por no hablar de las remesas de dinero que estas personas, en su mayoría extranjeras, han enviado y envian de manera constante a sus países.

Tanto regular como prohibir la prostitución es atacar de frente la economía sumergida en un momento de crisis económica importante. Hablar de economía sumergida es algo así como hacerlo de la cuadratura del círculo porque no tenemos datos concretos, pero existir existe.
Y si antes ayudaba a ciertos sectores de la sociedad a vivir por encima de sus posibilidades reales, ahora les posibilita poner un plato de comida en su mesa.

No estoy invitanto a mirar para otro lado ni mucho menos. Pero creo firmemente que es un problema a tratar con calma. Precisamente porque coincido con el argumento que esgrimías sobre la reinserción laboral, entiendo que no es el mejor momento para abordar un asunto que, aunque no nos guste, es la fuente de ingresos de muchas personas de manera directa e indirecta.

Yo tampoco tengo una postura definida al respecto. Quizá la legalización podría ser más realista que pretender la erradicación. Puede que bajo nuestro punto de vista sea un trabajo denigrante que atenta contra el respeto más elemental a la mujer pero, ¿no es denigrante ser "periodista" de prensa rosa?
Siempre y cuando pudiéramos garantizar que la prostitución se ejerce por propia voluntad y no bajo ningún tipo de amenza o presión, podría ser un solución.
En este sentido tenemos el ejemplo de Holanda, donde lamentablemente existen prostitutas de primera y de segunda y hasta mafias organizadas que realquilan las cabinas a precios desorbitados...

Como bien recordabas, es el oficio más antiguo del mundo y, mentras exista, continuará habiendo gente que pretenda lucrarse de él.
Tal vez la solución tenga también mucho que ver con nuestra educación. Recibir una correcta educación sexual para poder realizarse plenamente en pareja y, lo más importante, recibir una correcta educación en valores cívicos que nos haga comprender que ninguna persona puede ser tratada como una mercancia.

Pd: me he decidido a hacerme un blog después de ver a tanta gente conocida por aquí, aunque todavía no me defiendo muy bien en estos mundillos, si te apetece pasa a visitarlo. Se llama "Por el socialismo democrático"
Salud!

Andrés Boto dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Andrés Boto dijo...

Personalmente creo, y ya lo expuse en un artículo, que hay que regular la prostitución. Prohibirla sería atentar contra la libertad de las personas a disponer de su cuerpo como quiera, que es a lo que tenemos que caminar, lo que se tendría que hacer sería regular la prostitución para que así las prostitutas tengan un respaldo jurídico, puedan cotizar a la SS y se acabe con los proxonetas y las redes que las retienen.

Hay que acabar con las redes que obligan a las prostitutas a actuar como prostitutas, pero si una mujer para conseguir dinero decide prostituirse ahí no pinta anda el Estado, ella es libre con lo que elige, y debe ser responsable de su elección. Conozco gente que también las ha pasado canutas y que en ningún momento se prostituyó.

Pero fuera de desarrollar el tema de la libertad creo que hay que darles una seguridad jurídica, como bien dices la prostitución nunca se va a acabar, el problema es: ¿queremos una prostitución ilegal, para ir de moralistas, y que haya una enorme proporción de mujeres sin seguridad jurídica ni SS ni nada? ¿o queremos una prostitución legal donde las prostitutas, o gigolos, que también hay, disfruten de la seguridad que proporciona el Estado y la Seguridad Social, cotizando también a ella?

Un saludo.

Vicente dijo...

Regularizando totalmente la prostitución se normalizaría una 'profesión' que no es tal, que denigra a la persona, aunque sea esta su voluntad y donde el argumento más solido es el dinero fácil, que casualidad, como ocurre con las drogas, las mafias, etc.
A aquellos que justifican el libre albedrio para elegir que hacer con su cuerpo habría que preguntarles si les gustaría que sus hijas el día de mañana optasen por ese camino. Es fácil no hablar con el corazón cuando las putas son otras.
El negocio de la prostitución es una mina de oro desde tiempos inmemoriales porque el ser humano lleva consigo manchas éticas de difícil comprensión, al igual que sucede con el maltrato de animales o el mal uso de los recursos naturales de la tierra, la contaminación, las guerras, etc.
Moralmente estamos en la prehistoria y dentro de muchos siglos alucinarán con nuestra 'ética' y doble moral. Actualmente el negocio de la prostitución es aún más rentable porque no está nada mal visto, porque el sexo tiene una importancia exagerada en nuestra sociedad (el sexo está muy bien pero hay más cosas) y porque se piensa en que detrás de cada relación sexual de esta índole hay una necesidad a cubrir.
Respetar esto aludiendo a la economía sumergida me parece poco moral porque ¿deberíamos por la misma razón dejar de actuar contra otros actos ilegales?
Estoy de acuerdo en que necesitamos de un pacto de Estado para dar con la solución menos mala (no la hay perfecta, de ahí que cueste tener una idea clara sobre ello) y no, como hasta ahora, que se le deja el problema a los ayuntamientos, los cuales se ven desbordados por la cantidad de oscuros intereses generados por el proxenetismo. Contra ellos se debe actual con determinación porque además de la prostitución se sutentan también otros actos mafiosos que hay que erradicar a toda costa, como el tráfico de drogas, de armas, esclavitud, etc.
Cuando pensemos en el tema no caigamos en el error de pensar en una ama de casa que debe sustentar un hogar porque estos casos son mínimos y se pueden solucionar, como ya se ha dicho, mediante la reintegración laboral, pensemos en mujeres esclavizadas, en mafias y en delincuencia. Todo detestable y todo difícil de legalizar. Imposible.

Vic

Un andaluz en el Amazonas dijo...

Te voy a poner un ejemplo paralelo, legalizar las drogas sería el toque mortal y necesario que se propone como una solución contra las narco-guerrillas.

Un andaluz en el Amazonas dijo...

Completo lo que puse, la prohibición traería consigo que a la larga el negocio hasta se incrementaría. El ser humano es así, basta con que prohíbas algo como para que le atraiga más a consumirlo/hacerlo.

Por eso dije antes lo de los narcos, si lo regulas, acabas con el negocio paralelo de armas y además quitas el morbo de la prohibición.
Imagínate esperpénticamente, a Uribe poniendo los laboratorios militares a realizar drogas a mitad de precio que las FARCs.En cuanto se acaben las reservas de munición acaba la guerra civil.

¿Y México? Ya se ha visto que la Operacíon de Calderón tampoco ha servido, se llevó a los militares a Ciudad Juárez porque eran incorruptibles y ya han caído unos cuantos oficiales de rangos menores...
Y este año con récord de 5000 asesinados entre enero y agosto de 2009 (Un 30% en C.J.)

Y seguramente los narcos y redes de prostitución estén interconectadas.

Vicente dijo...

Creo que la legalización de la droga (siempre lo he pensado) sería positivo para los consumidores por precio (sería más barata porque habría más competencia) y calidad (estaría menos cortada), pero sería mucho más accesible para los chavales, que, al fin y al cabo es a los que hay que proteger de esa basura, además de que estaríamos mandándoles un mensaje ambigüo, respecto al daño mortal que pueden hacer las sustancias sicotrópicas, porque, si no se prohibe ¿quién dice que es malo?
Tu argumento sobre que al ser humano le tienta siempre más lo prohibido, aunque por supuesto lo respeto, no puedo estar más en desacuerdo. Desde mi punto de vista, desde niño, he asimilado como malo todo lo prohibido y como bueno lo contrario, como una especie de paradigma de producto de la socialización. Así, me costó años darme cuenta de lo malo que es el tabaco siempre y el alcohol con desmesura, ya que ambos no estaban prohibidos por esta sociedad hipócrita que criminaliza situaciones bajo el prisma de la rerntabilidad y los beneficios.
Perdón por irme un poco del tema, Alberto.

Vic

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